La pasada semana he podido ver dos ejemplos de televisión ejemplar, de esa que parece muchas veces extinta aunque afortunadamente no lo está tanto. Si se rebusca se encuentra, solo consiste en estar atento. En este caso me estoy refiriendo por un lado al especial emitido en Cuatro y CNN+ sobre la persecución polÃtica vivida por unos médicos del hospital de Leganes, a quienes se acusó de ser responsables de mala praxis en sedaciones a pacientes terminales. Por otro, hablo de la entrevista a Rubianes guardada por Buenafuente desde hace casi dos años, emitida por Cultural.es y la Dos de TVE.
El reportaje de la cadena de PRISA fue objetivamente ejemplar. Dieron la voz a todos, aunque el polÃtico Lamela y alguno más no quisieron decir ni palabra. Eso ahora, porque en su momento bien que acusaron y persiguieron a unos médicos absueltos por la justicia, cuyo paso por el hospital puso a sus urgencias en una situación de privilegio gracias a los cambios de organización que algunos no soportaron. Compañeros del doctor Montes, a quienes los cambios les suponÃan simplemente cumplir sus horarios de trabajo, asà como el rechazo ideológico que aquel despertó en el gobierno de Esperanza Aguirre lo hicieron todo. Es decir, consiguieron que a Montes le llamaran repetidamente nazi en la COPE y El Mundo. Arruinaron su vida con viles mentiras. Da vergüenza vivir en la misma ciudad donde gobierna o gobernaba esa gente, incluso pertenecer a la misma especie animal que ellos.
En realidad los objetivos polÃticos iban mucha más allá, y no dejan de ser los mismos que se pretenden degradando el servicio del metro de Madrid, en permanente empeoramiento desde hace unos años. Parece que se pretende degradar los servicios públicos fundamentales susceptibles de ser privatizados. Por tanto, si un jefe médico de urgencias mejora el servicio es un enemigo. Y si encima es un simple anestesista, además de rojo, hay que hundirle en la miseria. Eso es lo que pretendieron, prácticamente consiguiéndolo.
El reportaje es para revolverse contra las injusticias. Eso, o llorar de pena. Por el número de testimonios reunidos, el orden y ritmo de la narración, además de lo incontestable de su planteamiento o conclusiones, se trata en mi opinión del mejor reportaje de actualidad visto en años.
De otro rollo es la entrevista realizada por Buenafuente a Pepe Rubianes el 5 de julio de 2007. Ignoro la razón por la cual nunca salió a la luz hasta ahora, dÃas después del homenaje dado al cómico y humorista en el Palau Sant Jordi de Barcelona. El caso es que finalmente hemos tenido ocasión de verlo en la televisión pública del estado, y ha sido toda una suerte. El programa está disponible para su visionado Ãntegro en la web de ese canal.
Me gustó Rubianes pero sobre todo agradecà ver a otro Buenafuente, mucho más Ãntimo y normal. La entrevista se desarrolla en un set urbano, en medio de la vÃa pública delante de los estudios en obras de El Terrat (supongo que preparando su desembarco en laSexta). Los dos fuman, beben café y whisky, dicen tacos y parecen medio olvidarse de las cámaras. Es una suerte de entrevista, que se devora a pesar de su ritmo y duración (casi hora y media de programa). Una entrevista de las que ya no hay.
Y es una pena que no haya espacio en la televisión para las entrevistas en profundidad. Quizá se den cuenta un dÃa de estos que a semejanza del triunfo de la fórmula ‘Callejeros’ se puede producir algo asà con las entrevistas largas y pausadas, como aquellas de programas tipo ‘A fondo’ o similares. Ignoro si esta formó parte de una serie de programas piloto, como parece. Puede que sean imaginaciones mÃas, pero si fuera directivo de un canal y me viene Buenafuente con esto se lo compro en el acto. Y le rogarÃa que junto a su delicioso late-night, mucho más Ãntimo y agradable de ver ahora que en Antena 3, no dejase de hacer estas entrevistas tan personales en las que la propia imagen del personaje entrevistado seguramente ganará, pero el entrevistador gana aún más.