Nos hablaba un profesor de diseño sobre la importancia de la función y la forma, todo un mito. Frank Lloyd Wright, el arquitecto estadounidense, abogaba por la idea de no separar ambos conceptos (“Forma y función deberían ser uno”, decía), aunque otros lo han visto siempre como conceptos complementarios indisolublemente unidos.

Por ejemplo, el frasco de desodorante en spray debe tener unas dimensiones adecuadas para ser maniobrado con una sola mano. En caso contrario, no sería posible que mientras lo sujetamos con ambas manos lleguemos a proyectar su contenido sobre nuestras axilas. Este era el ejemplo preferido de aquel profesor, y me parece perfecto para lo que he de contar a continuación.

Bañador JakedLa nadadora italiana Flavia Zoccari ha debido abandonar la competición porque se le ha roto el bañador en salva sea la parte, dejando su trasero al aire. Esto ha sucedido en los Juegos del Mediterráneo que se celebran en Pescara (Italia), y el bañador es de la marca Jaked. Según leo, la innovación de diseño incorporada en la prenda deportiva es que ayudaba a repeler el agua como ningún otro. Eso sí, se olvidaron de garantizar su integridad.

Formalmente es bonito, y parece cumplir su función de forma óptima. Parece perfecto, por tanto, pero no lo es. Cuidaron la forma y un aspecto funcional sin duda importante, pero descuidaron lo más básico, su durabilidad y resistencia ante la situación para la que fue creado. No es que la nadadora lo testase en condiciones adversas. Simplemente pretendió nadar con su moderno bañador, y terminó con el culo al aire.