Las chimpances hembras mantienen relaciones sexuales más frecuentemente con aquellos machos que comparten la carne que cazan con ellas. ¿Sorprendido? Menudas putas, estas simias. Bueno, todos lo somos en parte. Unos más que otros.
La afirmación anterior pertenece a un estudio alemán, y ya sabemos lo que pasa con los científicos Podríamos tener un estudio que indicase lo contrario y nadie se echaría las manos a la cabeza. La ciencia es cambiante, dinámica, bastante caótica, y un poco puta, si me permiten la expresión.
Prometo no repetir más improperios en esta anotación. Lo que más me ha fascinado de esta información es su conclusión. Según dicen, los chimpances son capaces de hacer previsiones de futuro. Y digo yo que serán las chimpances, lo cual me cuadra bastante más. Ellas suelen hacer esas cosas, aunque ni se den cuenta y hasta lo nieguen. Un amigo dejó a su novia el día que descubrió una agenda que reposaba debajo del teléfono fijo en el domicilio que ambos compartían. Habían hecho planes de boda sin llegar a concretar nada. Ese fatídico día a mi amigo se le ocurrió ojear esa agenda, descubriendo que su novia había hecho planes de futuro, igual que las chimpances estas. En una página ella había anotado que cuando sus hijos fueran al colegio debían recordar comentar con el director no recuerdo exactamente qué cosa. El caso es que no tenían hijos, y esto ni siquiera lo habían planificado. Le produjo tal pavor que huyó poco después. No me imagino las explicaciones de ella cuando mi amigo le inquiriera sobre planes tan avanzados como ese. Qué mal rollo.
Sobre las chimpances previsoras he encontrado esto:
Los científicos llevaban años preguntándose los motivos que llevan a una hembra de chimpancé a elegir a su compañero de manada o por qué algunos machos comparten la carne que cazan con las féminas de la comunidad. El estudio del Instituto de Antropologia Evolutiva Max Planck, en Alemania, arroja luz sobre ambos aspectos de la vida de estos primates, oriundos de África y que comparten con los seres humanos el 95 por ciento del genoma.
La investigación se llevó a cabo en el Parque Nacional Taï de Costa de Marfil, allí los científicos Cristina M.Gomes y Christophe Boesch descubrieron que las chimpancés copulaban de manera más frecuente con aquellos machos que compartían la carne con ellas en al menos en una ocasión, en comparación con aquellos compañeros de manada que nunca cedían una parte de lo conseguido en la caza.
Aunque los machos mostraron mayor disposición a compartir la carne con aquellas hembras en periodo de celo, excluir estos episodios no alteró los resultados del estudio, publicado en la revista PLoS ONE y recogido por Europa Press. La conclusión de la investigación, en la que durante tres años se observó a una manada de cinco machos, 14 hembras y dos decenas de bebés, es que compartir la caza mejora las posibilidades del macho de aparearse.
No sé, la conclusión del científico habla de la “creciente evidencia que sugiere que los chimpancés pueden pensar en el pasado y en el futuro y que eso influye en su comportamiento presente”. Es interesante, no lo niego. Pero aún me lo parece más que “los machos que compartían la carne con las hembras doblaban sus posibilidades de copularse, mientras que las hembras, que tenían difícil conseguir comida por sus propios medios, incrementaban su ingesta de calorías sin sufrir los costes energéticos y el riesgo potencial de ser heridas en la caza”. Así dicho queda muy National Geographic. ¿Qué tal si lo simplificamos?
Para follar hay que compartir.
Es un buen lema, ¿no?