|  Tamaño texto: Texto pequeño Texto normal Texto grande

Artículos archivados en esta categoría


  Mass MediaDVDCano :: 03.08.2009 @ 20.35

Me llega este vídeo que presenta la programación prevista por Telecinco para este otoño. Serán protagonistas, por supuesto, Gran Hermano, CSI y otros éxitos de la cadena, a los que se sumará el nuevo Camera Café, desarrollado en hospital y llamado Fibrilando; así como el esperado programa de Risto Mejide, de título G-20.

  Mass MediaDVDCano :: 21.07.2009 @ 18.02

Anoche tuve el placer de ver a Hermida en la 1 de TVE. No tengo la televisión pública (ni esa ni la autonómica de Madrid) en mis zapping, por lo cual debo agradecer haberme enterado de que hacían ese programa por alguna página de Internet. No puedo ocultar que Jesús Hermida es uno de mis mitos televisivos, pero no solamente eso. Le escuché en la radio durante las temporadas que hacía las mañanas de Antena 3, posiblemente el mejor formato radiofónico que he escuchado nunca. Tanto en televisión como en radio, o incluso escribiendo una breve columna en el viejo Diario 16, Hermida me ha gustado siempre.

Jesús HermidaEl programa radiofónico que menciono ocupaba las mañanas con un esquema único no repetido después. Iba en tramos de quince minutos, alternativamente de emisión en cadena y local. Es decir, los primeros quince minutos de cada hora eran de Hermida para toda la cadena de radio, los siguientes se emitían en cada emisora para su ámbito local, desde la media iba otro bloque de Hermida y el último cuarto volvía a ser local. Hay quien diría que en un cuarto de hora no da tiempo a nada, pero ya lo creo que daba.

El ritmo del programa era trepidante a pesar del hablar pausado del periodista. Llegó a prescindir de Alfonso Arús, que era el chico del programa en Barcelona, porque hablaba demasiado deprisa. El ritmo estaba en los fragmentos en que se servían los contenidos, que obligaban a no hacer una entrevista (por poner un ejemplo) de más de quince minutos. No se trataba de profundizar, no era el objeto de un programa matinal, sino de no perder el ritmo. Lo más gracioso era cuando Hermida aparecía en una de las emisiones locales, saludando al locutor de la misma para su sorpresa y la de los oyentes.

Antes de este fantástico experimento radiofónico Jesús Hermida se había hecho cargo de Hora 0, el informativo nocturno de la misma cadena de radio. En lugar de llenar minutos con una tertulia política, como hacían la mayoría, se empeñó en darle calidad al espacio, encargando un reportaje diario a algunos de sus colaboradores. Entre ellos, había elegido a Juan Luis Cano y Guillermo Fesser, más conocidos como Gomaespuma.

Aún recuerdo una crónica de Fesser desde un poblado gitano de Madrid, o el reportaje en el que se convertía todo en cifras. La genialidad del periodista onubense quiso convertir en reporteros a dos humoristas, demostrando que no solamente eran periodistas sino que podían llegar a ser incluso más sorprendentes que él mismo. Añoro a Hermida en la radio, su tono pausado y su media voz llena de sentimiento, transmisor de humanidad y cercanía.

También admiré al Hermida televisivo, tantas veces imitado. Nunca le reconocí en imitaciones tan exageradas, que contribuyeron a hacerle un personaje muy conocido. Aunque su prolongada estancia en Nueva York, como corresponsal de Televisión Española, ya habían ayudado a ello. Era la voz de América en España, y no hubiera sido el mismo de no haber pasado por el aprendizaje tan singular de aquel momento en ese país.

Precisamente Fesser, del que antes hablaba, me descubrió el otro día algún aspecto de Hermida que desconocía, relacionado con otro gran personaje de la comunicación, el hombre más importante en la historia de la televisión americana, fallecido la pasada semana: Walter Cronkite. Copio en extenso párrafos del artículo escrito por Fesser para El País, que consiguieron emocionarme el otro día:

El tío Walter se había alzado en representante de las clases medias, y a las siete de la tarde congregaba a 70 millones de norteamericanos frente a la mosca de la CBS. Aparte de la honestidad de hierro que le mantuvo durante décadas en la mayor cota de credibilidad de EE UU, Cronkite tenía un estilo diferente que atraía hacia sí a las masas, y Hermida se propuso descifrarlo.

Primero le pilló el ritmo. El astro de la Columbia Broadcasting System se dirigía a cámara a una velocidad de 124 palabras por minuto; muy despacio, si se compara con los 165 vocablos que utilizamos en el transcurso de una conversación. El corresponsal aprendió a ralentizar su narración hasta conseguir la expresión pausada que le hizo tan popular en España. Se trataba de podar el idioma. De entresacar con pinzas palabras de las frases y decir lo mismo con menos letras. Cómo quien le narra un cuento a su hija en la cama. Dando la impresión de que cada cosa que va a contarse viene envuelta en misterio.

Luego le pilló la utilización de coletillas. Las frases que repetía Cronkite en el informativo quedaban flotando en el inconsciente colectivo y, como las tiras amarillas para cazar moscas, atrapaban irremediablemente a la audiencia. El de Misuri, por ejemplo, terminaba siempre con la misma sentencia: “And that’s the way it is”. Despedida que hizo suya Ernesto Sáenz de Buruaga en los informativos de Antena 3 Televisión, “así son las cosas y así se las hemos contado”, en la etapa en que, curiosamente, Hermida mandaba en la casa.

Lo que este hijo de un fogonero gallego y una humilde ama de casa andaluza no se trajo de Cronkite fue su tono amable pero no paternalista, su extremada sensibilidad puesta en lo más mínimo. Hasta dando la hora era delicado. Es delicado. Y ya me gustaría que lo pudiera ser por mucho tiempo, ya fuera en radio o televisión. Como he escuchado a Andreu Buenafuente decir alguna vez, a Hermida tampoco le gustaba molestar, lo cual era una tranquilidad para sus invitados. Aunque, a diferencia de aquel, sí le he visto revelarse contra todo y contra todos. En directo, sin guión aparente, logrando el mejor momento televisivo del que he sido testigo.

En esto también terminaron convergiendo Cronkite y Hermida. El primero fue azote de las políticas americanas imperialistas y guerreras. Desde su escrupulosa independencia del poder, el anchorman estadounidense consiguió cambiar la opinión pública mayoritariamente favorable a la guerra de Vietnam. Años más tarde, la primera guerra de Iraq (la de Bush padre) le revolvió en su atalaya de jubilado, como cuenta Martínez Soler:

Bush I estableció en Irak una férrea censura, incluyó y vigiló a los periodistas (“incrustados”, se decía entonces) dentro de unidades armadas. Pero no sólo limitó la libertad de movimientos y de información de los periodistas sino que les “facilitó” su labor ofreciéndoles noticias e imágenes falsas de la guerra o de otras guerras. La imagen más soprendente, suministrada por las televisiones norteamericanas a todo el mundo, fue la de unos pobres cormoranes ennegrecidos, completamente cubiertos de petróleo crudo, tratando de volar sin éxito, con sus alas pegadas al cuerpo con crudo. Pronto se descubrió que esas imágenes no correspondían a la guerra de Irak ni ese petróleo era el derramado por Sadam Hussein en Kuwait sino que eran muy viejas y procedían del hundimiento de un petrolero en las lejanas costas -creo recordar- de Alaska.

Walter Cronkite, ya jubilado de su célebre telediario (“The CBS Evening News”) pero considerado aún “la voz de la verdad” y el periodista más fiable de Améríca, montó en cólera y pidió testificar ante el Senado contra la política informativa del Gobierno Bush. Su comparecencia televisada ante el Senado marcó un hito en la historia del periodismo y de la presidencia de Bush padre. Cronkite conoció a todos los presidentes desde Hoover y tuvo diferente trato y diferentes conflictos con ellos.

Pues bien, Hermida no pudo más una noche y en su informativo de trasnoche, especialmente habilitado desde el comienzo de la guerra de Iraq, hizo un alto en el camino para decir que estaba asqueado y se consideraba una marioneta hablando de una guerra falseada, en la que la información brillaba por su ausencia. No entrecomillo porque no puedo transcribir sus palabras, que guardo solamente en mi memoria, pero dijo algo así como que nos estaban engañando, que esto era una farsa indecente y vergonzosa. El tono de Hermida era tan pausado como siempre, del mismo modo que conservaba esa tensión amable a la vez que sentida. Un susurro firme e intenso. Todo esto es lo que le da eso que se llama credibilidad, palabra mítica en el mundo de la comunicación.

Esto solo lo puede conseguir un lunático. El hombre que llegó a la luna junto a los tres astronautas americanos: “Armstrong, Aldrin, Hermida y Collins”, como dice Fesser. A pesar de tantos esfuerzos es muy difícil imitar a Hermida. Y, peor (o mejor) aún, es imposible alcanzarle.

Anoche nos recordó aquello que muchos apenas vivimos porque eramos casi bebés y otros muchos ni siquiera habían nacido: la llegada del hombre a la luna, hace hoy cuarenta años. Fue un programa ejemplar, a pesar de algunos datos faltos de rigor (dudo mucho que la nave Columbia se llamase así en honor al descubridor de América). Pero, sobre todo, me regaló un rato más con Hermida, ahora que no había pensado se fuera a repetir. Y encima terminó citando a Salinas, otro lunático, mi poeta preferido.

Para mi próximo (muy próximo) cumpleaños me voy a pedir un programa de Hermida. Me da igual donde sea. A ver si tengo suerte.

  Mass MediaDVDCano :: 08.07.2009 @ 12.28

Ayer, Jesús Vázquez se ganó definitivamente todos mis respetos. Nunca más volveré a meterme con sus “vale”, aún más sabiendo que es consciente de tal latiguillo estúpido y molesto. Cuando el presentador gallego hizo de soporte en Gran Hermano me pareció que estaba falto de personalidad. Su papel consistía tan solo en esperar a la salida de los concursantes de la casa, o recibirlos el día del programa de presentación. Poca cosa, ya sé, pero aún así no terminó de gustarme. En este tiempo le he ido viendo madurar y, poco a poco, mi opinión sobre su trabajo ha sido cada vez más favorable. Su último enfrentamiento con Risto Mejide, el polémico jurado de Operación Triunfo, me ha hecho cambiar definitivamente mi idea sobre Vázquez. A partir de ahora es mi héroe.

La respuesta de Vázquez a las insinuaciones claramente homófobas y machistas de Mejide era necesaria, pedida casi como un clamor por esa parte de la audiencia que no confundimos el papel duro del jurado de un concurso de talentos con la insidia, el insulto, la vejación y la insinuación cafre y de mal gusto. Pero su respuesta fue más allá, sorprendiendo en firmeza, arrojo y hasta en los términos utilizados. ¡Bravo! Juro que me levanté de mi sofá para aplaudir a Vázquez.

Risto pretendía zafarse de la crítica cargada de razón, decencia y sentido común (aquellas cosas que le faltan) que le estaba haciendo el presentador utilizando el argumento de que ese es el único cometido de Vázquez, o sea, presentar y callar. Pero no es así, tanto que le debió quedar bien claro con palabras tan firmes como acertadas. Al pasar a publicidad se pudo escuchar a Jesús Vázquez decir “no te jode, hombre, ya…”

El jurado de las gafas, la chupa y la barba de dos días permanentes, uniforme torpe y demodé donde los haya, pretendía contestar las acusaciones de homófobo, machista y demás, hechas hacia él por Jesús Vázquez minutos antes. Pero este le calló, y lo hizo contundentemente. El término clave fue ‘pinche’. Concretamente le dijo: “Tu solamente eres aquí el pinche jurado y no decides lo que tengo yo que hacer o no. Por tanto, dí lo que te han dicho que digas en la reunión de ayer por la tarde y terminamos con esto ya. Y si no te gusta, te largas”.

Inteligente salida del señor Vázquez. Para mí, señor en todos los aspectos desde ayer. Pinche es un ayudante de cocina, ya lo sabemos. Por tanto, el término es apropiado porque pone en su sitio al personaje. Uno presenta el programa, es la estrella, y el otro simplemente es uno de los jueces. Las cosas quedan así más claras. Si uno dice todo lo que le da la gana, entre otras cosas hacer publicidad de otra cadena anunciando la final de “El internado”, lo mismo debe admitir que hagan los demás. Pero es que el término tiene una especial significación en México y Costa Rica.

Ruin, miserable o despreciable son acepciones del DRAE para ‘pinche’. Qué grande eres, Jesús Vázquez.

  Mass MediaDVDCano :: 15.06.2009 @ 18.53

La pasada semana he podido ver dos ejemplos de televisión ejemplar, de esa que parece muchas veces extinta aunque afortunadamente no lo está tanto. Si se rebusca se encuentra, solo consiste en estar atento. En este caso me estoy refiriendo por un lado al especial emitido en Cuatro y CNN+ sobre la persecución política vivida por unos médicos del hospital de Leganes, a quienes se acusó de ser responsables de mala praxis en sedaciones a pacientes terminales. Por otro, hablo de la entrevista a Rubianes guardada por Buenafuente desde hace casi dos años, emitida por Cultural.es y la Dos de TVE.

El reportaje de la cadena de PRISA fue objetivamente ejemplar. Dieron la voz a todos, aunque el político Lamela y alguno más no quisieron decir ni palabra. Eso ahora, porque en su momento bien que acusaron y persiguieron a unos médicos absueltos por la justicia, cuyo paso por el hospital puso a sus urgencias en una situación de privilegio gracias a los cambios de organización que algunos no soportaron. Compañeros del doctor Montes, a quienes los cambios les suponían simplemente cumplir sus horarios de trabajo, así como el rechazo ideológico que aquel despertó en el gobierno de Esperanza Aguirre lo hicieron todo. Es decir, consiguieron que a Montes le llamaran repetidamente nazi en la COPE y El Mundo. Arruinaron su vida con viles mentiras. Da vergüenza vivir en la misma ciudad donde gobierna o gobernaba esa gente, incluso pertenecer a la misma especie animal que ellos.

En realidad los objetivos políticos iban mucha más allá, y no dejan de ser los mismos que se pretenden degradando el servicio del metro de Madrid, en permanente empeoramiento desde hace unos años. Parece que se pretende degradar los servicios públicos fundamentales susceptibles de ser privatizados. Por tanto, si un jefe médico de urgencias mejora el servicio es un enemigo. Y si encima es un simple anestesista, además de rojo, hay que hundirle en la miseria. Eso es lo que pretendieron, prácticamente consiguiéndolo.

El reportaje es para revolverse contra las injusticias. Eso, o llorar de pena. Por el número de testimonios reunidos, el orden y ritmo de la narración, además de lo incontestable de su planteamiento o conclusiones, se trata en mi opinión del mejor reportaje de actualidad visto en años.

De otro rollo es la entrevista realizada por Buenafuente a Pepe Rubianes el 5 de julio de 2007. Ignoro la razón por la cual nunca salió a la luz hasta ahora, días después del homenaje dado al cómico y humorista en el Palau Sant Jordi de Barcelona. El caso es que finalmente hemos tenido ocasión de verlo en la televisión pública del estado, y ha sido toda una suerte. El programa está disponible para su visionado íntegro en la web de ese canal.

Me gustó Rubianes pero sobre todo agradecí ver a otro Buenafuente, mucho más íntimo y normal. La entrevista se desarrolla en un set urbano, en medio de la vía pública delante de los estudios en obras de El Terrat (supongo que preparando su desembarco en laSexta). Los dos fuman, beben café y whisky, dicen tacos y parecen medio olvidarse de las cámaras. Es una suerte de entrevista, que se devora a pesar de su ritmo y duración (casi hora y media de programa). Una entrevista de las que ya no hay.

Y es una pena que no haya espacio en la televisión para las entrevistas en profundidad. Quizá se den cuenta un día de estos que a semejanza del triunfo de la fórmula ‘Callejeros’ se puede producir algo así con las entrevistas largas y pausadas, como aquellas de programas tipo ‘A fondo’ o similares. Ignoro si esta formó parte de una serie de programas piloto, como parece. Puede que sean imaginaciones mías, pero si fuera directivo de un canal y me viene Buenafuente con esto se lo compro en el acto. Y le rogaría que junto a su delicioso late-night, mucho más íntimo y agradable de ver ahora que en Antena 3, no dejase de hacer estas entrevistas tan personales en las que la propia imagen del personaje entrevistado seguramente ganará, pero el entrevistador gana aún más.

  Mass MediaDVDCano :: 25.02.2009 @ 12.16

Berto Romero, conocido por su colaboración con Andreu Buenafuente desde que está en laSexta, pasará dentro de unos días de apoyo (comparsa, complemento) en el programa estrella de El Terrat a protagonista en su propio programa.

Ya tiene Berto una experiencia anterior, cuando hizo la sustitución a Buenafuente el pasado verano. Un programa marcado por el sello de una persona conducido por otra es difícil que deje contentos a los espectadores habituales del mismo. En este caso, Berto me pareció triste y como desamparado. La química que han tenido los dos se diluía en esa experiencia veraniega, si bien es de justicia reconocer que no debe ser fácil hacerse cargo de un programa diario, grabado como un falso directo, en medio de la soledad agosteña, con una televisión plagada de reposiciones. Con todo, superó la experiencia con aprobado, al menos, y ahora podrá tener su propio programa, acertadamente denominado ‘El programa de Berto’, dado que aunque inventase el mejor de los nombres así sería como lo llamarían sus especatadores.

Berto tiene una sólida experiencia en teatro. Es un gran monologista, que deja en mantillas a sus tres compañeros de ‘El Terrat pack’, la gira de monólogos en la que comparte cartel con el propio Buenafuente, Corbacho (no el ministro, el otro) y Jordi Évole, más conocido como ‘el follonero’. Sobre los resultados de su nueva experiencia televisiva ya hablaremos en breve. Lo que pido es que no haga como casi todos los que triunfan con Buenafuente, intentando volar por su cuenta con éxito desigual. Nada de lo que ha hecho Edu Soto tras abandonar esa casa me ha hecho ni pizca de gracia, y con Buenafuente me dio momentos únicos de humor inconmensurable.

Dejo vídeos de las cuatro promociones de ‘El programa de Berto’ que se están viendo en laSexta.

  Mass MediaDVDCano :: 17.02.2009 @ 19.17

Javier Sardá vuelve a la tele. Lo hará en su casa, en Telecinco, y con un programa en directo, por más que dijera en su momento que no volvería a hacer televisión en directo. Parece que Vasile quiere que sea en el prime-time de los viernes. El canal de Fuencarral necesita mejorar sus tardes y algunas de sus noches, especialmente esa en la que comenzará una nueva andadura Sardá, parece que el día 17 de abril.

Junto a él estarán algunos de sus legendarios colaboradores (Latre o Boris), para los que también será volver a casa, tras algunas no muy satisfactorias experiencias en canales como Cuatro. También estará Mercedes Milá, lo cual aparte de sorprendente me parece que es como juntar a dos titanes, dos perfectos conductores al mando de una misma nave. Uno de ellos como director-presentador, auténtico gurú de este invento. La otra como colaboradora.

Me haría gracia que en una posterior edición de este programa, o en cualquiera otro, fuera al revés y pudiéramos ver a Milá de jefa, teniendo a Sardá como colaborador. Sería un toma y daca único.

De momento tendremos esta propuesta, de la que aún se desconoce el título, aunque algo me puedo imaginar. Esta gente es televisión pura. Son los amos de este invento. ¿Qué no?

  Caprichos, Mass MediaDVDCano :: 16.02.2009 @ 13.59

Emisión en HD y nueva cabecera, que recuerda mucho a la que ha permaneceido veinte años en antena.

Con decenas de guiños para los muy aficionados a la serie de Matt Groening y un sofá que al final parece inalcanzable. Me ha hecho gracia la frase que escribe Bart Simpson repetida en la pizarra.

  Mass MediaDVDCano :: 08.02.2009 @ 20.17

Acusados¿Hace falta odiar el medio para hacer crítica de televisión? Mi respuesta es: no lo creo. Me importa poco que la serie Acusados (estrenada hace un par de semanas en Telecinco) se inspire en una película o en decenas. Como ficción televisiva es de lo mejor que he visto de entre las series producidas en nuestro país, al menos desde que TVE dejó de hacer productos como Los gozos y las sombras, que ahora se puede volver a ver en la web del canal público.

No soy seguidor incondicional de ninguna serie española, pero tampoco de las americanas. Suelo ver algún episodio para ver por donde van los tiros y a menudo combino la crítica a lo que se hace en nuestra televisión con la convicción de que al cine español le iría mucho mejor en taquilla si tomara como modelo algunas series tipo El comisario o Los hombres de Paco. La última serie que vi episodio a episodio, sin perderme ni uno solo, fue Periodistas, uno de los mejores productos de la factoria Globomedia. La narración en torno al diario ‘Crónica’ recogía la tradición americana de contar varias historias entrecruzadas, algunas de ellas basadas en el trabajo de los periodistas de ese medio y otras pertenecientes a sus vidas privadas. Todo un éxito, basado fundamentalmente en lo creíbles e identificables que resultaban los personajes.

Le faltaba a la ficción española una serie en la que se contase una historia central durante toda una temporada, al modo de las ‘novelas’ convertidas en serie, algo parecido a ‘Cañas y barro’ pero digamos que puesto en hora, actualizado de forma rotunda e incuestionable. ‘Acusados’ hace precisamente esto, presentándonos unos personajes que pueden trascender, pero con una trama central que cambiará de una temporada a otra. Esto, naturalmente, si la serie consigue subsistir, cosa nada fácil en los tiempos televisivos que corren. Como en la serie que comentaba antes, aquí también se añaden a la trama central retazos de otros argumentos, que nos ayudan a conocer a los protagonistas e identificarnos con ellos.

‘Acusados’ es una gran serie, con una increíble dirección de actores y una no menos increíble dirección artística. Madrid sale fotografiado como pocas veces se había visto. La trama engancha y da la impresión de que no han reparado en gastos a la hora de poner en marcha y desarrollar el proyecto. He leído por ahí que pasaron un año preparando la serie, y esto es algo que se nota. Frente a desastrosos estrenos en los que Telecinco parece vivir en otra época, como las series que llevan el casposo sello de José Luis Moreno, este estreno pone el listón muy alto y demuestra que todavía hay en esa casa quien defiende la calidad y el respeto a unos espectadores adultos que no se dejan embelesar con el grueso humor de las absurdas matrimoniadas. ‘Acusados’ es un bendito oasis de calidad, posiblemente la serie española más cuidada de las que recuerdo en varias décadas.

No debería hacer este disclaimer, pero el hecho de que haga algunas colaboraciones para la página web de Telecinco no condiciona mi opinión. Es importante que el lector tenga esta nota en cuenta porque hablaré mucho de cosas que afectan directa o indirectamente al canal de Fuencarral.

  Mass MediaDVDCano :: 02.09.2008 @ 16.55

Puede parecer una casualidad que hable de este canal televisivo, pero es que lo es de verdad.

Nuevo logo de TelecincoMe entero por formula.tv que también Telecinco tiene previsto cambiar su logo. Es un cambio ligero, nada que ver con el mucho más radical de la corporación publica RTVE, pero ese cinco ya no volverá a ser igual. Más azul y más redondeado ahora. Lo veremos pronto en su “pantalla amiga”.

  Mass MediaDVDCano :: 30.07.2008 @ 16.53

Resulta que hace unos días el diario 20 minutos comunicó que despedía a un grupo de redactores, algunos de los cuales tenían cierto puesto de responsabilidad y/o eran firmas destacadas del diario. La explicación de su director fue que la crisis les obligaba a reducir costes. La incidencia de la crisis en la prensa gratuita parece de mayor importancia, por el hecho de que viven exclusivamente de la publicidad, y esta parece haber descendido de forma considerable.

ClasificadosNo voy a cuestionar lo que dice el director de esa publicación, aunque ciertamente me parece que la prensa de pago también vive casi exclusivamente de la publicidad. Si tenemos en cuenta lo que se queda el quiosquero (que no es poco, al tiempo que es merecido, ya que en esta historia es el único que madruga, además de pasar frío, calor y lo que venga), y lo que cuesta el transporte y distribución, realmente del euro que cuestan muchos diarios (Público la mitad, por ejemplo) no creo que termine parando mucho a la empresa editora. Aún así, los diarios de pago se publicitan con frecuencia en otros medios, con lo cual me imagino que el balance es finalmente en su contra, aún considerando la pequeña parte de ingresos que se llevan de la venta del diario.

Lo que sí me interesa es hacer una reflexión sobre otra decisión anterior del diario gratuito que menciono. Vaya por delante que es mi diario gratuito preferido, además de que aprecio su trabajo, tanto en la edición en papel como la digital. Además creo que ha prestado un buen servicio a sus lectores en determinados momentos claves en la historia reciente de España, como en las horas previas a las elecciones del 2004, a su vez horas posteriores al brutal atentado de los trenes en la Comunidad de Madrid. No pretendo, por tanto, hacer un juicio sumarísimo a este medio ni a ninguno, sino que solamente voy a unir dos hechos relevantes en esta historia. Hace unos meses el diario 20 minutos decidió no publicar publicidad relacionada con la prostitución, que como todo el mundo sabe aporta importantes ingresos a los diarios que sí los publican, que son la mayoría.

Uniendo ambas realidades, en primer lugar la supresión de la publicidad de contactos sexuales, y luego la reducción de personal (y supresión de algunas colaboraciones) en el diario; mi conclusión es si no habrían podido evitar las putas que despidieran a gente de ese medio. Al final va a ser que las putas podrán salvar medios de comunicación. ¡Anda que no!

Siento si a alguien le parece un despropósito esta reflexión, y quizá piensen que debería ir bajo el epígrafe de “desvaríos”. Pero es cierto que lo pienso. A mí no me molestan los anuncios de relax, masajes o cómo quiera que sea el eufemismo utilizado. Paso las páginas de un tirón y listo, de igual forma que hago con los anuncios breves o clasificados sean de lo que sean. La publicidad por palabras, ya sea inmobiliaria o de prostitución, como que no me seduce. Pero si sirve para que un medio no se empobrezca, trabajen con medios, el personal suficiente y hagan un buen producto (como ha sido, al menos hasta ahora, el medio al que me refiero, a pesar de ciertas discrepancias que pueda tener con su estilo o línea editorial) pues bienvenida sea.

Si las palabras a precio tasado pueden salvar diarios, benditas sean. Aunque anuncien guarrerías.