A veces hay que saber leer entre lineas
...Publicado por: Senador | 5 Noviembre 2009 a las 08.24
Vaya por delante que yo sigo en mi montaña rusa y que cada día amo y odio a casi todos un poco más (exceptúo aquí sin peros a Hans, al que no soporto y casi estoy a punto de excluir de mis fobias a Angel, al que de tanto ponerle a parir todos por las esquinas a todas horas, van a conseguir que no me caiga tan mal).
Después de esta explicatio non pedita (de latín se esto y alguna pijada más, de tanto leer a Asterix), voy a lo que iba (si no me pierdo, que los jueves ya el sueño acumulado pesa un huevo y la yema del otro).
Tantas semanas dando por culo con los Roper, metido yo mismo en un bucle que me llevó a autoconvencerse de que sin ellos la casa sería una mierda y resulta que ayer caigo definitivamente del guindo y me doy cuenta de que la pareja de GH11 no son otros que Toscano y Tatiana (que además son más de peli española de paleto trata de jincar con Sueca, entiéndase el símil).
Vaya por delante (coño, otra vez, tengo que mirarme esto de los comienzos de párrafos…) que son ellos dos las personas a las que más cariño tengo (con diferencia) de todos los que habitan en esa casa. Y quede claro también, que yo soy más de Toscano, quizás porque le entiendo, quizás porque me identifico con muchas de sus pequeñas miserias y cobardías. Y es que, lo digo ya sin tapujos, a mi Tati que no me la toque ni dios, pero es que no hay dios quien la aguante. Es una jodía mosca cojonera cuya única afición desde hace meses, es tocarle los cojones a Tosqui a todas horas, buscándole las cosquillas y fiscalizándole cada uno de sus actos. A este paso el de la silla tiene el cielo ganado, porque vale que le mintió y que por detrás en momentos de calentón le ha hecho trajes finos (no me refiero a lo de si estaba “toa mojá”, eso es jerga de tasca sin mayor malicia), pero es que la Yorkshire Rusa, le ha pegado cortes y le ha hecho desplantes desde que entró en la casa y ambos empezaron su extraña y maravillosa relación. Ella parece que siempre le quiere perfecto y no acepta que a los amigos se les quiere sobre todo por su catálogo de imperfecciones y él, aguanta mecha, trata de no liarla (al menos a la cara, bien, Tosqui, mashote… tú sí que sabes) y últimamente se ha abonado al papel de mártir (con bastantes motivos, que la rusa siempre tiene una pulla en la boca para el chico) y deambula por la casa y el confe con aire de perrillo apaleado y culpable, al que la otra no le perdona ninguno de sus pecadillos. Es más, creo que realmente Toscano no recuerda muchas de las cosas que puede haber dicho de ella o de otros (o si las recuerda es más genial todavía, porque las rememora a su modo y manera, edulcorándolas siempre y quitándoles todo el hierro… como el momento de la confesión a Juan… impagable… le faltó decir “Es que yo creo recordar que te he apuñalado un poquito por la espaldita, pero fue sin querer porque me resbale, llevaba el cuchillo en la mano y por no clavármelo a mí mismo en mi piernecita inmóvil y falta de vida”).
Y también es bien cierto que Tati se ha aprovechado de él en momentos puntuales (cuando estaba nominada se arrimaba mucho más de lo habitual en ella) y que el concepto que tiene la rusa de amistad, es demasiado infantil. Y que el traidor, no lo es tanto, porque sólo trató de salvar su culo frente a un grupete bastante hipócrita que en muchas ocasiones se arrimó a él, por quedar bien con el de la silla de ruedas.
Pero en realidad, todo esto me la trae al pairo, porque yo con lo que disfruto como un indio, es viéndoles tirarse los trastos a la cabeza, como un viejo matrimonio con cientos de pequeñas rencillas aún pendientes, pero que en el fondo cuando están lejos el uno del otro, se echan tan en falta que se sienten bastante solos.
Y eso sí es lo que yo entiendo por amistad: fallarse, quererse, mimarse, hostiarse de vez en cuando, pero saber buscarse y perdonarse entre mimos y cariño. Porque perfectos en este mundo, por desgracia, quedan cuatro (Hans, su madre y poco más) y los demás, con nuestras miserias y luces, sólo buscamos (como diría el Sucio), la fórmula mágica para ser felices.
Y estos dos la tienen el uno en compañía del otro. Puede que sin jincamientos (me da, Tosqui, que esta es de poco follar, colega), pero sí riéndose y queriéndose (aunque tengan que matarse de vez en cuando). Aunque claro, con un elemento tan desagradable como Hans, pinchando constantemente y sembrando mierda y odio, la relación entre la enana (así la llama el bueno del señor Harry) y Toscano, pende cada día de un hilo. Porque Tati tiene un corazón inmenso y eso a un personajillo siniestro y ruin como el topillo, creo que le produce envidia y miedo.
Y esta noche, es noche de Halloween (si no les sale de la punta del nabo volver a cambiarla) y no me importa repetirme, pero yo a eso de las doce, rodeado de demonias, brujas y vampiros, me tomaré una a la salud de D. Miguel.
Por cierto, Hans, ratilla, pinchar a Tati es muy fácil. Pincharla hasta hacerla llorar, mucho más. Se te nota el odio que le tienes cada día que pasa. En realidad, creo que tu problema es que odias al mundo y crees que todos somos culpables de todos y cada uno de tus males. Quizás esa España que tanto os llena la boca a algunos se pueda llegar a enamorar de ti (cosas más jodidas se han visto), pero a mí cada día me caes un poquito peor. Y repito, Angel, aunque sólo sea por ponerte en tu sitio, cada día me cae un poquito mejor. Y coincido con Gerardo, para mí, eres mala persona. Al menos bastante peor que todos los demás que te acompañan en esa casa.










En cambio sí coincido totalmente con su visión de Hans 




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