Al principio pensé que esta vez no me gustaría tanto.... pero estaba equivocada
Publicado por: Senador | 30 Noviembre 2009 a las 08.23
El pecado de ser paralítico en Guadalix.
Realmente, a veces pienso que la Organización (La Familia, Fredo, La Familia), tiene entre ceja y ceja al hombre de la silla de ruedas porque otra cosa ya no la entiendo. ¿Qué sentido tiene el que, al no poder realizar ciertas pruebas físicas relacionadas con la presente prueba (sí, lo he repetido, gracias), Toscano tenga a cambio que pasarse una noche sin dormir o afeitarse una ceja?
Porque una cosa es que el tipo no pueda subirse a una plataforma y pasarse cuatro horas de pie, o dedicarse a buscar quesitos por la antigua casa, pero que a cambio tenga que permanecer despierto toda una noche o afeitarse sólo una ceja a cambio, me parece desproporcionado. Recuerdo también, que en una de las primeras pruebas, una de un circuito, mientras los demás se turnaban, el tenía que permanecer junto a una canasta todo el tiempo que duraba la prueba cada día.
Yo no sé si es plan putada, por el simple hecho de tocarle los cojones, una vez que todos han comprobado lo ****** que es (en plan “Mira el hijo de **** este, vamos a joderle, por toda la que está armando sin que ninguno de estos tontos se entere”) o todo forma parte de un plan más elaborado y simplemente están colaborando con él, en la misión desesperada de que el paralítico de penita y así podamos conseguir “que no nos lo echen”.
Y es que el Gran Toscano, Rey de los Pícaros y Mangantes, ****** supremo de Guadalix y Español por los cuatro costados (no un extranjero, como esa rusa de mierda, con pinta de putilla), con arte para dar y tomar, empezó su estrategia penitente, en el momento exacto en el que le comunicaron que Indhira había “abandonado el edificio” (como Elvis) y tras un sincero “menudo marrón que me ha dejao’ esta tía”, le faltó tiempo para ir corriendo (a toda hostia con la silla), plantarse delante de una cámara y comenzar aquello de “esta tía es muy mala” (por mi Tati) y “me ha hecho mucho daño, me ha insultado mucho y por su culpa he hecho cosas que nunca hubiese pensado en llegar a hacer”. Reiteró otra vez aquello de lo mucho que la rusa le había insultado y, no recordando tal vez ni siquiera cuales habían sido los insultos, recurrió al socorrido “me llamó paralítico muchas veces”, que según contó en una ocasión, solía emplear como recurso cuando necesitaba aprovecharse dando pena.
A partir de ahí, ha seguido soltando perlitas, siempre tendentes a que veamos mucho más su silla de la que la hemos visto hasta ahora, convencido (aunque esperanzado de equivocarse) de que el jueves se reunirá con Mercedes en plató (“y será mi día”) y luego ya más tranquilo, podrá llamar sus amigos Manolo “el kakas” y el Terrible, pudiendo al día siguiente llamar a Hans para que se pase el hotel y le traiga el portátil (“después de comer”, eso sí, no sea que tenga que pagar él la comida).
Y claro, lo de que le dejen sin dormir una noche y pueda desgranar todos y cada uno de sus infortunios a un incauto Arturo aquejado de insomnio, es un punto importante, pero el que le afeiten una sola ceja y adquiera una pinta enfermiza (Arturo dijo aquello de “Ahora más que un paralítico, parece que tienes cáncer”… cuidadín que a lo mejor el de Irún se ha pasado; es más, el sábado por la tarde, Saray y Pilarita, dijeron que su perro coco era cáncer de signo zodiacal. Yo creo que está peña ya se está pasando, joder), puede que le haya proporcionado algunas ideas para llevar a cabo su misión y tratar de salvar su culo. Por lo pronto, yo ayer tarde, ya me lo imaginaba aguantándose el hambre durante dos o tres días, para lograr un aspecto más demacrado, lo cual junto con la ceja que ahora le falta (y que según mi Tati, ni le crecerá para la gala, ni para el debate, ni siquiera para Ana Rosa), pueda llegar a producir un sentimiento de pena salvadora entre una audiencia sensible a la que el dolor ajeno (según de quién venga, claro está), sobrecoge y enternece.
Es más, viéndole ayer noche, salir cada poco al jardín, mirando al cielo, tratando de intuir si la nevada sería copiosa o se quedaría en simple trapeillo, uno (que es más ****** que él o al menos casi lo mismo), no podía dejar de imaginarlo, cubierto completamente de blancos copos, toda la noche a la intemperie, con el riesgo de morir congelado y que a la mañana siguiente, sólo le faltase una zanahoria en la nariz para contemplar la estampa pre-navideña. Luego, casi medio muerto, iría al confesionario aún tiritando y contaría como lo dejaron sólo, impedido como estaba, fuera, sólo, sin que pudiese entrar en la casa debido a que la nieve había formado una “barrera arquitectónica” que le impedía entrar e inventándose que había estado toda la noche gritando, hasta que se le acabaron las fuerzas, no habiendo ninguno de ellos que se hubiese molestado en ayudarle a entrar e incluso con una malvada Tatiana riéndose desde dentro de su penosa situación, mientras le decía “jódete, paralítico de mierda”. Que yo, al hombre de la silla, le veo capaz de inventar eso y mucho más con tal de seguir de okupa en la casa de la sierra.
Y aunque no lo parezca, todo lo anterior es una defensa del Gran Toscano, porque me parece el tipo más divertido y ****** que ha entrado en esa casa desde que el Gran D. Miguel Angel Pulpillo (me pongo en pie), abandonó la casa, dejando sola a mi querida y nunca olvidada Laura. Tipos como este, convierten en un puro descojone este invento. Y de risas y humor negro (o blanco incluso), estamos bien necesitados teniendo en cuenta algunas de las “grandes actrices melodramáticas” que nos meten cada año. Eso sí, tengo clarísimo que es un bicho dañino y tan celoso como la bruja de las navidades pasadas y que en realidad, lo único que merecería después de perlas como las de “****” y “zorra”, sería una patada en los cojones que le colocase en órbita a ver si en pleno vuelo es capaz de pillar su silla con los dientes. Aunque con la sutil diferencia de que todo su chusco intento de parecer un pobre infeliz, resulta patético porque no engaña ni al tato, a diferencia de la Princesa que se murió de rabia, que aún sigue utilizando el invento de su supuesto enamoramiento, para disfrazar lo que sólo es un capricho de niñata. Pero con cosas como lo de mentarle a Tatiana su pasado, merecería que le colgasen la silla de los huevos al menos durante un par de horas cada día (e irse a la **** calle el jueves y que nos de una gran gala, que tampoco me importaría demasiado). Salvo que todos los parapléjicos de España tengan algo que decir en contra.
Y qué coño, que el malo de la peli, siempre me ha fascinado (y no así la loca de la colina).
Por cierto, la casa es un paraíso desde el jueves noche. Ahí dentro, el miedo se ha ido por la puerta de atrás. Por mucho que todos vayan a lo que van, eso es evidente (y tremendamente lógico).
Y el CHICHI sigue abierto, por si alguien quiere apuntarse. Que quede claro.
PD.: Ay… si se pudiese retroceder en el tiempo y apoyar a Carlos H… y el sueño de Arturo con Nagore… GENIAL… y por cierto, qué mal perder tienes, niñata, bruja mala, loca y enferma. Qué pagada de ti misma estás y qué poco bien te hacen todos los que ahora mismo te bailan el agua y te dan la razón, defendiendo y alentando tus sueños de Gran Princesa. Al final, la hostia va a ser de campeonato, niña. Pero tú misma.